La propuesta partió de una revelación lingüística: "texto" y "textil" no son simples metáforas compartidas, sino parientes directos, ambos derivados del verbo latino texere, tejer.
La Biblioteca Pública Dr. Nicolás Avellaneda de Cafayate fue sede este lunes de «La escritura como trama textil», una charla que invitó a descubrir el hilo invisible que une desde tiempos remotos a la palabra y al tejido. La misma estuvo a cargo de Viviana Ceballos, directora de la Biblioteca Provincial Dr. Victorino de la Plaza, quien tuvo como anfitriona a la directora de ese espacio, Isabel Torres.
La propuesta partió de una revelación lingüística: «texto» y «textil» no son simples metáforas compartidas, sino parientes directos, ambos derivados del verbo latino texere, tejer. A partir de ahí, la charla desplegó una analogía profunda: así como un texto puede analizarse en sus dimensiones sintáctica, semántica y pragmática, un textil también puede leerse a través de su composición, su construcción y su discurso. Ambos cuentan historias, ambos construyen sentido, y ambos llevan la marca de la época y el lugar donde nacen. Incluso la diversidad de técnicas textiles, con sus propias «gramáticas», fue comparada con la traducción de un texto a distintas lenguas, cada una con sus reglas particulares.
Lo más significativo del encuentro fue quiénes lo protagonizaron: por primera vez se reunieron en una misma actividad el grupo de tejido solidario, que actualmente trabaja en la confección de prendas para donar a 20 instituciones de la zona, y el grupo literario Pluma Libre. Aunque ambos grupos suelen encontrarse habitualmente en la biblioteca, nunca antes habían compartido un espacio en conjunto.
La dinámica tendió puentes concretos entre ambas disciplinas: se trabajó con relatos que tienen al tejido como protagonista y con textos analizados desde una mirada poco convencional, buscando los puntos de unión entre ambas artes. Como cierre, se realizó un cadáver exquisito, técnica que permitió a las tejedoras animarse también a expresarse a través de las palabras. Por su parte, los escritores llegaron con relatos propios sobre el universo textil, escritos especialmente como homenaje a las tejedoras solidarias.
El resultado fue un encuentro cálido y respetuoso, que permitió ahondar en las raíces personales y comunitarias de ambos grupos, y reflexionar sobre distintos aspectos de la vida colectiva.
La actividad se enmarca en una semana cargada de sentido para la Biblioteca: se celebró el Día del Tejido Solidario, además del Día del Escritor y el Día del Libro. Por eso, desde la institución decidieron pensar una propuesta que representará a ambos grupos, tendiendo un hilo entre la lana y la palabra.

