La exhibición propone un recorrido por casi cinco décadas de producción, destacando la evolución estética y conceptual del artista riojano.
El viernes 8 de mayo a las 20 hs., el Museo de Bellas Artes Lola Mora abrirá sus puertas para inaugurar “Dávila 100 años. Cuatro actos para un ensayo visual”, una exposición dedicada al reconocido artista argentino Miguel E. Dávila, al cumplirse cien años de su nacimiento.
La muestra propone un recorrido exhaustivo por la producción de Dávila entre 1960 y 2008, permitiendo al público adentrarse en las distintas etapas de una trayectoria marcada por la experimentación y la búsqueda constante. Desde sus primeros trabajos académicos hasta sus exploraciones más personales, el itinerario expositivo revela la evolución de un artista que supo dialogar con diversos lenguajes visuales.
El recorrido inicia con sus obras de formación, fuertemente atravesadas por la enseñanza de figuras clave como Lino E. Spilimbergo, Pompeyo Audivert y Lajos Szalay en el Instituto Superior de Artes Plásticas de la Universidad Nacional de Tucumán. A partir de allí, la exposición avanza hacia su consolidación dentro del movimiento de la neofiguración, donde compartió inquietudes con artistas como Rómulo Macció, Ernesto Deira, Luis Felipe Noé y Jorge de la Vega.
La propuesta también incluye obras de su etapa vinculada a la figuración expresionista, así como producciones de carácter fovista y abstracto, especialmente ligadas al paisaje, donde el color adquiere un rol central y expresivo. En su tramo final, la exhibición se detiene en un período en el que Dávila pone el foco en la vida cotidiana de la ciudad de Buenos Aires, construyendo escenas atravesadas por una mirada crítica, cargada de ironía y crudeza.
Nacido en La Rioja en 1926, Dávila desarrolló una extensa carrera que incluyó no solo la pintura, sino también la docencia, actividad que ejerció hasta 1995 y la experimentación en otros soportes, como el cine en súper 8, donde realizó 16 cortometrajes entre 1981 y 1985. Su trayectoria estuvo marcada por reconocimientos como el premio del Salón Municipal Manuel Belgrano en 1964 y el Gran Premio de Honor del Salón Nacional de Pintura en 1981.
A lo largo de su vida, el artista también desempeñó un rol institucional relevante, siendo convocado en 1958 como primer director del Museo Municipal de Bellas Artes de La Rioja, hoy Museo Octavio de la Colina. Asimismo, su obra trascendió fronteras, integrando colecciones en museos y espacios tanto en Argentina como en el exterior, además de dejar su huella en murales de gran escala en los edificios Natania I, II y III.
La exposición podrá visitarse de martes a domingos, en el horario de 10 a 20 hs, ofreciendo una oportunidad para redescubrir a una figura fundamental de la plástica argentina a través de una propuesta que articula memoria, territorio y lenguaje visual en cuatro actos que dialogan entre sí.

