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/ 13 de febrero de 2026

La Fuente de las Nereidas, el legado inmortal de Lola Mora


Inaugurada en 1903 y declarada Bien de Interés Histórico en 1997, la obra simboliza el triunfo del arte salteño frente al prejuicio.

La Fuente de las Nereidas, creación monumental de Dolores Candelaria Mora Vega, conocida mundialmente como Lola Mora, es una de las obras más emblemáticas del patrimonio artístico argentino. Presentada al público el 21 de mayo de 1903 en la entonces intersección de las calles Perón y la avenida Leandro N. Alem, en la Ciudad de Buenos Aires, la escultura atravesó controversias y traslados hasta consolidarse como un símbolo indiscutido de la capital.

Nacida el 17 de noviembre de 1866 en la finca Las Moras, hoy El Dátil, en El Tala, departamento La Candelaria en Provincia de Salta, Lola Mora fue la primera escultora argentina y latinoamericana. Pintora y retratista a la carbonilla en sus inicios, amplió su campo de acción como inventora, investigadora, urbanista, escritora y precursora de la cinematografía a color. También incursionó en la minería y el petróleo, abriendo caminos inéditos para las mujeres de su tiempo. Única mujer del país distinguida con tres premios internacionales en Francia, Austria y Rusia, su figura trasciende el ámbito artístico para convertirse en referente cultural y científico.

En 1896 obtuvo una beca para perfeccionarse en Italia por decreto del presidente José Evaristo Uriburu. En Roma se formó con destacados maestros como Francesco Michetti en pintura, Constantino Barbella en el trabajo del bronce y Giulio Monteverde en escultura monumental. Cuando ya era reconocida por la prensa europea, regresó a Buenos Aires en 1900 con los bocetos de los relieves destinados a la Casa Histórica de Tucumán y con el proyecto de la Fuente de las Nereidas, que inicialmente propuso emplazar frente a la Catedral Metropolitana, en el sitio donde hoy se encuentra la Pirámide de Mayo. La iniciativa generó resistencia en sectores conservadores que objetaron los desnudos de la composición.

La obra representa el nacimiento de Venus, diosa del amor y la belleza, asistida por las nereidas, ninfas del mar hijas de Nereo, asociadas en la mitología griega a la belleza, la seducción y la compasión hacia los navegantes. Tres tritones montados sobre caballos marinos completan la escena, emergiendo del agua en una poderosa alegoría mitológica. Realizada íntegramente en mármol blanco de Carrara, pesa aproximadamente 120 toneladas y alcanza 13 metros de diámetro y 6 metros de altura. Su estructura adopta la forma de una valva marina que sostiene, en su centro, la piedra de granito sobre la cual se alzan las figuras.

Tras un año y medio de intenso trabajo en Roma, las piezas fueron embarcadas y llegaron al puerto de Buenos Aires el 10 de agosto de 1902. Finalmente fue inaugurada a las cuatro de la tarde del 21 de mayo de 1903, con la presencia del intendente Joaquín V. González, Carlos Pellegrini, el paisajista Carlos Thays, el artista Ernesto de la Cárcova, el embajador de Italia y otras personalidades.

Antonio Sorich, presidente de la Comisión Interprovincial de Homenaje a Lola Mora y presidente de la Biblioteca Popular Cooperación y Mutualidad, subraya que la dimensión de la artista salteña excede cualquier lectura localista. Afirma que su importancia radica en su trascendencia nacional y latinoamericana, y en haber abierto un camino cuando el contexto social y cultural resultaba adverso para una mujer artista. Sostiene que la Fuente de las Nereidas no es solo una obra escultórica, sino una declaración de libertad creativa y de afirmación del talento argentino en el escenario internacional. Para el profesor, el reconocimiento tardío confirma que el tiempo coloca cada obra en su verdadera dimensión histórica.

Asimismo, relata cómo tras las críticas moralistas, quince años más tarde, en 1918, la fuente fue trasladada a su actual emplazamiento en la Costanera Sur, junto a la entrada de la Reserva Ecológica.

Ante las descalificaciones, la artista respondió con altura y convicción, lamentando que los prejuicios opacaran la posibilidad de apreciar el desnudo humano como la más sublime arquitectura de la naturaleza. Sorich interpreta que esta visión reivindicó el valor estético y espiritual del arte por encima de miradas reduccionistas.

En 1997, mediante el Decreto 437 del Gobierno Nacional, la obra fue declarada Bien de Interés Histórico y Artístico. En el año 2000 su entorno fue protegido con vidrio blindado y en 2003 se celebró el centenario de su inauguración. La Comisión Interprovincial que honra su memoria, junto con el Gobierno de Salta, descubrió placas conmemorativas que destacan su legado y su dimensión nacional e internacional.

Lola Mora es también autora del proyecto original del Monumento a la Bandera en Rosario y del Monumento al General Martín Miguel de Güemes en la ciudad de Salta, además de haber supervisado en París el fundido en bronce de las figuras del Monumento a la Victoria de la Batalla de Salta. Promotora del Museo Provincial de Bellas Artes que hoy lleva su nombre, vivió en el Plaza Hotel de Salta entre 1925 y 1933, y falleció en Buenos Aires el 7 de junio de 1936.

La Fuente de las Nereidas, sintetiza la audacia de una creadora que desafió los límites de su época y dejó una huella indeleble en la historia del arte salteño, argentino y latinoamericano.

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