La actividad reunió a 470 participantes con propuestas formativas, seminarios y talleres abiertos y gratuitos.
El Festival de la Danza se llevó a cabo en el Centro Cultural de los Pueblos Originarios de Tartagal como una propuesta que integró formación, reflexión y práctica en torno al movimiento, consolidando un espacio de encuentro para la comunidad artística local. La iniciativa, de acceso libre y gratuito, convocó a 470 participantes, en su gran mayoría jóvenes, reafirmando el interés por este tipo de experiencias colectivas.
La jornada se estructuró en torno a un enfoque integral del desarrollo del bailarín, con un congreso de profesionales orientado al cuidado físico, mental y emocional. A través de herramientas prácticas, especialistas en psicología, psicopedagogía, kinesiología, educación física, terapia ocupacional y nutrición compartieron saberes destinados a acompañar los procesos formativos desde una perspectiva interdisciplinaria.
La propuesta se amplió con un seminario de música que abordó la relación entre sonido y movimiento, promoviendo una comprensión activa de elementos como el ritmo, la melodía y la armonía desde la experiencia corporal. Este cruce entre disciplinas permitió profundizar la percepción del cuerpo como instrumento expresivo y sensible.
A lo largo de la jornada, se desplegó una intensa agenda de workshops de danza organizados en múltiples espacios simultáneos, dando lugar a una amplia diversidad de lenguajes y estilos. La propuesta incluyó danzas clásicas, urbanas y contemporáneas, así como folklore, heels, bachata, tango, reggaetón, afro, tinkus, caporal y un aula inclusiva, entre otras variantes. En total, se desarrollaron veinte talleres distribuidos en distintos bloques, generando un recorrido formativo dinámico y accesible para los participantes.
El evento fue articulado junto a la profesora Luisa Gutiérrez, en un trabajo conjunto que permitió fortalecer la escena local y promover el acceso a instancias de formación de calidad. La alta participación y la diversidad de propuestas consolidaron al Festival de la Danza como un espacio de intercambio, aprendizaje y celebración del movimiento, reafirmando el lugar de la danza como herramienta de expresión, cuidado y construcción comunitaria.

