La propuesta invita a recorrer los últimos días de la poeta a través de un monólogo que reivindica la potencia y la permanencia del arte.
Bluma, una nueva propuesta teatral inspirada en la vida y obra de Alejandra Pizarnik, tendrá su estreno el viernes 18 y el sábado 19 de septiembre, a las 21, en La Ventolera, casa de arte, ubicada en O’Higgins 585, de la ciudad de Salta.
La obra es codirigida por Paula Barraza y Celeste Martín y cuenta con la interpretación de Florencia Bravo, quien se pone en la piel de Alejandra Pizarnik durante sus últimos días. A través de un intenso monólogo, la propuesta construye un homenaje a una de las voces fundamentales de la poesía argentina y propone un recorrido por temas vinculados con la poesía, la vida, la muerte y la permanencia del arte.
El proyecto nació después de un extenso proceso de trabajo y preparación, que sus realizadoras describen como un camino de mucha dedicación, tiempo e ilusión. “Esperamos mucho para poder anunciar que este estreno se venía. Fue muchísimo trabajo y muchísimo tiempo, pero finalmente llegó el momento de compartirlo”, expresaron sobre la presentación de Bluma.
La puesta busca acercarse a Pizarnik desde una perspectiva íntima y teatral, recuperando sus últimos días para explorar aquello que permanece más allá de la existencia: la palabra, la poesía y la capacidad del arte para trascender. En ese sentido, el espectáculo propone no solo un acercamiento a la figura de la poeta, sino también una reflexión sobre la vida y la muerte y sobre la eternidad que puede encontrar una obra artística.
Bluma es una producción realizada en cogestión con La Ventolera, casa de arte, espacio cultural que será sede de las dos funciones de estreno. Las entradas ya se encuentran a la venta y tienen un valor de 10 mil pesos por persona, mientras que la promoción de dos entradas tiene un costo de 18 mil pesos. Las reservas y compras anticipadas pueden realizarse comunicándose al 387 546-2203.
Con esta propuesta, La Ventolera abrirá sus puertas a una experiencia escénica que busca encontrarse con el público desde un lugar íntimo y sensible, con la poesía de Pizarnik como punto de partida y el teatro como espacio para volver a interrogar la vida, la muerte y aquello que permanece a través del arte.

